domingo, 25 de julio de 2010

Responsabilidades comunes

Quiero hablar de nuestras comunes responsabilidades frente a un enemigo comun,los acontecimientos de los ultimos años pudieron haber ayudado a iluminar ese desafio para algunos.
Pero las dimensiones de su amenaza se han vislumbrado ampliamente en el horizonte durante muchos años.
Cualquiera que sea nuestra esperanza para el futuro,para reducir esta amenaza o vivir con ella,no hay escapatoria tanto de la gravedad como de la totalidad de su desafio,para nuestra supervivencia y nuestra seguridad.
Un desafio que se nos enfrenta con maneras en las que no estamos acostumbrados en cada esfera de actividad humana,este desafio mortal impone sobre nuestra sociedad, dos requisitos de directa preocupacion,tanto para la persona como para el presidente,dos requisitos que pueden parecer casi contradictorios en el matiz,pero que se deben reconciliar y realizar si queremos resolver este peligro Nacional,me refiero en primer lugar a la necesidad de una mayor informacion publica y en segundo lugar a la necesidad de un mayor secreto oficial,la misma palabra secreto es repugnante en una sociedad libre y abierta.Y nosotros somos como personas intrinsicamente e historicamente opuestos a las sociedades secretas,a los juramentos secretos y a los procedimientos secretos.
Decidimos hace tiempo que los peligros de la ocultacion excesiva e injustificante de hechos pertinentes sobrepasan de lejos los peligros que se citan para justificar tal ocultacion.
Incluso hoy,existe poco valor para asegurar la supervivencia de nuestra Nacion si nuestras tradiciones no sobreviven con ella. Y existe el gran y grave peligro de que una proclamada necesidad por aumentar la seguridad sea arrebatada y utilizada por aquellos ansiosos e impacientes por expandir sus intenciones.
TENEMOS LA OPOSICION ALREDEDOR DEL MUNDO.

J.B.

sábado, 17 de julio de 2010

Lo que el fútbol ha unido...

Aviso a toda la población: una vez terminado el Mundial de Fútbol de Sudáfrica y sus posteriores celebraciones, se recuerda a todos aquellos que durante este último mes han estado luciendo símbolos patrióticos que dicha conducta dejará de ser considerada aceptada de ahora en adelante y, por lo menos, hasta la celebración del Europeo de Fútbol del año 2012. Cualquier persona que sea vista con banderas, camisetas, o cualquier otra enseña con los colores nacionales, así como cualquier individuo al que se oiga cualquier consigna del estilo de "viva España", "soy español", etc. será acusado de facha, fascista, retrógrado, reaccionario y represor.
En resumen: pueden (y deben) Vds. guardar "la roja" (que no es sino una suerte de eufemismo para evitar nombrar el impronunciable y vergonzante nombre de nuestro país) y volver a sacar las camisetas con las barras y estrellas, los jerseys con la "Union Jack" o las guerreras con la bandera de Alemania, símbolos con los que, al fin y al cabo, todos nos sentimos mucho más cómodos e identificados.
No obstante, el comportamiento que se ha visto en las calles durante este último mes nos demuestra una cosa: el sentimiento de identidad nacional existe. Otra cosa es que ese patriotismo en España sólo se manifieste adorando un objeto redondo y a los héroes que le propinan patadas, y que después nos lleve a un absurdo paroxismo de propuestas como la declaración del 11 de julio como fiesta nacional o la candidatura de Fuentealbilla, patria chica del gran Andrés Iniesta, como Capital Europea de la Cultura. Nunca habían ondeado tantas banderas, nunca se habían dado tantos gritos de "¡viva España!" Sin embargo, en ningún otro lugar del mundo algo tan básico como la identidad de un pueblo ha de recurrir para expresarse a algo tan superficial.
Terminada la fiesta, concluida la algarabía, todo vuelve a su lugar. Eso sí, con una condición: lo que ha unido el futbol, que no lo separe la demagogia.

J.M.